INSTITUTO DOMINICANO DE GENEALOGÍA, INC.

Cápsulas Genealógicas

 

SECCIÓN SABATINA DEL DIARIO Hoy

SÁBADO, 29 DE MARZO DEL 2014

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DE niza, los Dalmasí (2 de 4)

Preparado por Johannes Guillermo Dalmasy Frouin

 

Como miembro de una familia burguesa de modesta holgura, Jean-Baptiste Dalmassy Isnardy, dejaba atrás el confort de su terruño ambicionando extender la fortuna familiar a través de la adquisición y explotación de plantaciones en el exótico trópico caribeño. En los tiempos cuando ese adolescente se establece en Saint Domingue, esa colonia era un lugar muy lucrativo para la clase propietaria y seguramente su entusiasmo no le daría cabida para imaginarse un porvenir en el cual, en menos de dos décadas, estallarían sangrientas discordias que le causarían la ruina a él y al propio régimen esclavista que allí imperaba, dando paso además a que al menos uno de sus descendientes, como tantas otras familias de ese entorno, trajera el apellido al lado español de la isla.

A diferencia de la mayoría de los europeos que se establecían en esa colonia, aquel joven no era súbdito francés, pues su lar nativo, el condado de Niza, era una de las unidades territoriales del reino de Cerdeña. Ese estado sardo era regido por la Casa de Saboya, que fue la dinastía de los antiguos condes y duques de Saboya, más tarde monarcas sardos y posteriormente del Reino de Italia que fue creado en el siglo XIX. Es por esto que aunque el muchacho Dalmassi que emigró hacia el Caribe venía de una familia que por educación, localización y costumbres transitaba entre el nizardo, el italiano y el francés, él y sus compatriotas eran forasteros, ya fuese en Marsella, Roma, París, o en Saint Domingue, donde por extensión recibían variados gentilicios, tales como saboyardos, sardos, y piemontinos, pero que con mayor precisión eran catalogados como lo que eran: nizardos. Hasta ese entonces no fueron franceses y tampoco italianos pues en esa época no existía aún este último país por lo que a sus habitantes todavía se les identificaba en el extranjero por su amalgama de regiones: lombardos, napolitanos, venecianos, sicilianos, toscanos, etc. 

Los linajes de aquel joven Jean-Baptiste Dalmassi que se estableció en Mirebalais están comprobados por muchas generaciones precedentes en los archivos de la comunidad de Sigale, un pueblito del alto valle del rio Estéron en las cercanías de la ciudad de Niza, que junto a los de su región le rindió fidelidad a los condes de Saboya desde 1388, por lo que la actual ubicación de estas comunidades dentro del mapa de Francia no debe opacar el hecho de que durante la mayor parte de su larga historia estas no fueron parte de la nación gala. Con un pasado en el que se intercalaron los idiomas y las culturas de las potencias aledañas, los pueblos nizardos se forjaron en base a una vieja sociedad con características propias de La Provenza pre-francesa, al que por muchos siglos le fueron sobrepuestos los modos formales italianos como consecuencia del mando de los Saboya y los modos franceses derivados de las frecuentes incursiones que estos tuvieron en esa región.

 

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