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Cápsulas Genealógicas

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SECCIÓN SABATINA DEL DIARIO Hoy

SÁBADO, 19 DE SEPTIEMBRE DEL 2009

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LOS APELLIDOS DEL RON: BRUGAL (1 DE 3)

Preparado por Julio Amable González Hernández

 

Andrés Brugal Montané fue el sexto y último hijo del matrimonio de José Melchor Brugal Canals y María Montané Oliver. Nació el 29 de enero de 1850 en San Pedro de Rivas, Sitges, Cataluña. Su nombre completo era Andrés Pelegrín Clemente Brugal Montané. Sus ancestros conocidos se remontan seis generaciones atrás. No existe consenso entre los especialistas en el tema sobre el origen del apellido Brugal. Unos tratadistas lo ubica como apellido germánico, derivado del “Burgoald”, mientras que otros lo señalan como derivado de las palabras catalanas “bruc” y “bruga”, lo cual significa “brezo” en español, una planta muy común en toda la Cataluña mediterránea.

Muy joven, Andrés Brugal Montané decide emigrar a América y se embarca hacia al oriente de Cuba, donde llega en 1868. Después de haberse empleado en diversas labores, decide arrendar una finca de caña de azúcar y un pequeño alambique, el cual opera con mucho éxito. Por su trabajo, tenacidad y ruda voluntad, adquiere la finca en la cual trabajaba. Bautiza dicha finca como San Felipe, quizás como una premonición de lo que sería su morada definitiva y final. Luego abre una tienda o bodega para atender las necesidades de sus obreros.

Dos hermanos de Andrés Brugal también deciden emigrar a Cuba. Fueron estos José y Salvador Brugal Montané.

Los negocios de don Andrés Brugal prosperan, y este decide traer a Cuba a su sobrino Juan Turell Brugal, quien recién se había graduado de Perito Mercantil en Barcelona. Este era hijo de su hermana Carmen Brugal Montané y Pablo Turell de Castellet. Años más tarde, en 1888, don Andrés se asocia con su sobrino y es así como nace la compañía “Andrés Brugal y Sobrino”. Hacia 1893, la firma comercial Catasús, de Santiago de Cuba, pasa por una grave situación económica. Con la finalidad de ayudar al dueño, su amigo y paisano Juan Catasús, don Andrés le compra el negocio, por lo cual la razón social se convirtió en “Brugal, Sobrino y Compañía”.

En ese momento, la firma poseía: hacienda, ferretería, destilería, bodega en grande y además un banco.

La operación comercial fue muy exitosa hasta 1897, año en el cual Cuba se encontraba en la guerra de su independencia de España. Dos de los hijos mayores de don Andrés, Antonio Lucas y Francisco Ponciano Brugal Pérez, de 20 y 18 años respectivamente, colaboradores de los sublevados, fueron obligados a salir de Cuba so pena de ser fusilados. Estos toman el primer barco que sale de Santiago de Cuba, cuyo destino era Puerto Plata. Para mayor seguridad de sus dos hijos, don Andrés Brugal los acompañó en aquel viaje.

Ya en territorio dominicano, don Andrés conoció a Manuel Cocco Alum, Delegado del Gobierno de Ulises Heureaux en Puerto Plata, quien le ofreció que si mudaba todos sus negocios a República Dominicana, él conseguiría que el Gobierno lo exonerara de todos los derechos de aduana sobre las existencias que trajera de Cuba, y así fue. Con don Andrés Brugal también vino de Cuba Juan Plá Vendrell, licorista, quien también dejaría descendencia en Puerto Plata.

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