|
INSTITUTO DOMINICANO DE GENEALOGÍA, INC. |
|
Cápsulas Genealógicas |
|
|
|
SUPLEMENTO CULTURAL DEL DIARIO Hoy |
|
SÁBADO, 19 DE SEPTIEMBRE DE 2026 |
|
DeScendencias sacerdotales: abigaÍl billini, ¿hija especial de meriÑo? |
|
Preparado por Edwin Rafael Espinal Hernández |
|
El 3 de agosto de 1875 nació en Santo Domingo Ana Rita Abigaíl Billini[1], hija natural de María Nicolasa Billini Hernández, hija a su vez de Juan Antonio Billini Ruse y Ana Joaquina Hernández González[2]. Su padre fue el presbítero Fernando Arturo de Meriño[3], quien se había convertido en padre también, apenas poco más de un año antes, de Fernando Alberto Defilló, venido al mundo en Puerto Plata el 27 de febrero de 1874[4]. Si Abigaíl nació producto de un parto normal de nueve meses, sería concebida en diciembre de 1874, lo que nos remite a concluir que el exilio de su padre después de iniciado el gobierno de Buenaventura Báez fue de un lapso mucho menor y que no se comprendió entre 1865 y junio de 1875, como planteó Max Henríquez Ureña[5]. José Luis Sáez ofrece una fecha anterior de su presencia en el país: el 24 mayo de 1875, el vicario apostólico fray Rocco Cocchia, O.F.M., “tomando en cuenta su capacidad y bien demostradas habilidades intelectuales”, le nombró rector del Seminario Conciliar[6].
María Nicolasa Billini. Fuente: Fototeca del Archivo General de la Nación El embarazo de María Nicolasa, pionera de la educación femenina dominicana con la fundación en 1867 del colegio de niñas El Dominicano[7], fue una ofensa para su familia, ya que, de acuerdo con la tradición familiar Billini, su gravidez no fue fruto del amor, sino del acoso. El testimonio oral encuentra asidero en los hechos de que, en el acta del nacimiento de su hija, declarado por su padrino Juan Bautista Ramírez de Arellano el 15 de febrero de 1876, se hizo constar que sus progenitores eran “padres desconocidos”[8], y que en su acta de bautismo se asentó la misma condición. Otro dato que abona el desapego emocional es que este sacramento no fue oficiado el mismo día de la declaración de nacimiento, como se estilaba, sino meses después, el 30 de noviembre de 1876, cuando la criatura ya tenía un año y cuatro meses. El presbítero Romualdo Mínguez García, cura rector de la Catedral, fue el sacerdote oficiante[9].
Acta de nacimiento de Ana Rita Abigaíl Billini
Acta de bautismo de Ana Rita Abigaíl Billini Avergonzada, se encerró y escribió cartas a sus hermanas expresándole que no fue su voluntad, que se presentaron circunstancias molestas y la demostración más grande de que no fue espontáneo de su parte es que Meriño nunca observó un comportamiento paternal hacia la hija nacida de aquella relación y que se mostró indiferente y ajeno[10]. Esas cartas, que conservó su sobrina Matilde Billini de Rizek, lamentablemente están traspapeladas[11]. En llamativa coincidencia, apenas 20 días después del nacimiento de la niña, el 23 de agosto de 1875, fray Rocco Cocchia, O.F.M. Cap., nombró a Meriño como cura y vicario foráneo de El Seibo[12]. ¿Fue arreglado ese traslado expresamente para liberarlo de sus obligaciones paternales? Lo cierto es que la distancia ahondaría su indiferencia por tres años, pues permaneció en esa ciudad hasta 1878. Aunque en su calidad de canónigo de El Seibo estuvo en Santo Domingo en mayo de 1878 en las sesiones del Sínodo Diocesano convocado por Cocchia y celebrado en la Catedral[13], un reencuentro obligado con María Nicolasa y su hija debió plantearse sin duda una vez volvió a fijar pleno domicilio en ella cuando fue electo presidente de la República el 23 de julio de 1880[14]. Sería su residencia prácticamente permanente al ocupar los cargos de rector del Instituto Profesional a partir de 1882[15], deán del cabildo de la Catedral en 1883[16], administrador apostólico de la Arquidiócesis de Santo Domingo en 1884 y arzobispo de Santo Domingo en 1885[17]. Entretanto, María Nicolasa no se arredró ante su condición de madre soltera y continuó al frente de su colegio. En 1883, el inspector de Instrucción Pública, Federico Henríquez y Carvajal, lo calificó como “notable”, pese a tener pocos útiles[18], y en 1887 su programa de estudios se había aumentado y enriquecido con nuevas asignaturas[19] y contaba como profesores a antiguos alumnos de las escuelas normal y preparatoria[20]. El 8 de enero de 1887, un hermano de Meriño, José María, entonces cura de Baní, ofició en la Catedral de Santo Domingo la boda de su otro hijo natural, el mayor, Álvaro Logroño (Santo Domingo, 24 abril 1855-San Juan, Puerto Rico, 30 marzo 1915), con Alejandrina Isaura Cohén de Marchena[21]. Abigaíl fallecería el 11 de octubre siguiente a la edad de 12 años. Previamente, recibió los santos sacramentos y fue sepultada al día siguiente en el cementerio católico con entierro de primera clase, oficiado por el cura rector de la Catedral de Santo Domingo, Carlos Nouel[22]; en una fecha no precisada, su tumba sería trasladada a la Catedral junto a las de otros parientes Billini. En el acta de defunción se hizo constar que era hija natural de María Nicolasa Billini, muestra de su final aceptación materna.
Acta de defunción de Ana Rita Abigaíl Billini De acuerdo con José Luis Sáez, Abigaíl enfermó gravemente. Meriño, quien estaba de visita pastoral en el este del país, fue informado por Carlos Nouel que Nicolasa estaba muy triste por su crítico estado de salud y le pidió que le escribiera; Meriño ni le escribió ni visitó a Nicolasa. Sáez acota que “eso hizo que la enemistad de [Francisco Javier] Billini con Meriño fuese larga”[23] En su recuerdo, Carlota Solière De Windt (1864-1953), curazoleña descendiente de belgas, acogida y educada a su llegada a Santo Domingo —en brazos de su madre Petronila De Windt (1836-1921)— por María Nicolasa en su colegio —donde luego fue maestra— y compañera de estudios y hermana de crianza, decidió llamar a su hija Ana Emilia Abigaíl, nombre con el que fue bautizada el 31 de diciembre de 1895 por Meriño en la Catedral de Santo Domingo. Desde 1907, Ana Emilia Abigaíl Mejía Solière tomó para sí solo el nombre de Abigaíl Mejía, “para continuar haciendo suya la identidad que le legó su madre por el amor filial que recibió de Nicolasa, ya que Carlota ocupó, en el regazo de Nicolasa, el lugar de su hija”[24].
Abigaíl Mejía, feminista dominicana, hija de Carlota Solière De Windt de Mejía, quien le dio ese nombre en recuerdo de su hermana de crianza y compañera de estudios Abigaíl Billini. Fuente: Cuenta de Instagram @republicafemina, 7 marzo 2025
Carlota Solière De Windt de Mejía. Educada por María Nicolasa Billlini en su colegio, donde luego fue maestra, fue hermana de crianza y compañera de estudios de su hija Abigaíl. En su recuerdo, llamó a una de sus hijas Ana Emilia Abigaíl, quien en 1907 asumió solo el nombre de Abigaíl Mejía. Fuente: Cuenta de Instagram @republicafemina, 31 mayo 2026 ¿Cuál fue la suerte de María Nicolasa después de la muerte de su hija? No sabemos si Meriño le proporcionaría algún auxilio, pero su hermano, el presbítero Francisco Javier Billini, en un codicilo a su testamento otorgado el 18 de mayo de 1889, fechado el 9 de marzo de 1890, in articulo mortis, le legó una casa, entonces en construcción, en el callejón de Regina, en Santo Domingo[25]. Su colegio, en la calle del Estudio número 26 (luego Hostos)[26], lo cerró en 1897[27], después de 30 años de servicio formativo. De su relación con Meriño se conoce apenas una carta, del 30 de mayo de 1899, en la que este le da el pésame por la muerte de su hermano Agustín. En ella la llama “Nicola muy querida” y se despide como “Tu afmo. Mero”[28]. En otra carta del 21 de enero de 1903, dirigida a Manuela Bernal viuda Billini, residente entonces en Montecristi, expresa: “Con Nicola se siempre de ti y de tus pesares”. Estas misivas parecerían testimoniar que la vejez en ambos, si bien no había borrado las heridas del alma, les había dado la calma necesaria para entender que las cicatrices ya solo enseñaban, no dolían. Lo mismo resultaría con la animosidad que se generó entre Meriño y el padre Francisco Javier Billini como producto del embarazo de su hermana María Nicolasa, dato en el que coinciden las tradiciones orales familiares Billini y Defilló[29]; las batallas fueron sanadas y soltaron las armas: Francisco Gregorio Billini, sobrino de Nicolasa, fue ministro de Guerra y Marina del gobierno de Meriño en 1880[30], y Meriño administró los últimos sacramentos al padre Billini antes de su muerte el 9 de marzo de 1890[31], aunque Sáez dice ese acercamiento final no implicó una reconciliación entre ambos[32]. María Nicolasa murió el 25 de junio de 1903 a la edad de 67 años y fue enterrada en el convento dominico de Santo Domingo. El propio Meriño ofició su sepultura[33]. Numerosas coronas cubrieron su féretro y lo más selecto de la ciudad acudió a su entierro[34]. En una carta a Carlos Nouel, fechada el 7 de julio de 1903, Meriño dijo haber “quedado hondamente impresionado” con la muerte de Nicolasa, persona “muy querida” para él[35]. Pese a ese cariño que decía le profesaba, un anónimo en la revista La Cuna de América, en un artículo publicado el 28 de junio de 1903, señaló que aquella “[a]lma eminentemente cristiana, ni egoísta ni supersticiosa (…) [m]ujer fuerte, mujer entusiasta y generosa (…) gloria del magisterio nacional”, cuya vida fue una “recia batalla”, murió en la miseria[36]. Meriño falleció tres años después, el 20 de agosto de 1906 a los 73 años[37], y sería enterrado en la Catedral de Santo Domingo. Sus hijos Fernando Alberto Defilló y Álvaro Logroño estuvieron junto a él en su lecho de muerte[38].
Acta de nacimiento de María Nicolasa Billini. Fue declarada por su padre como hija legítima, habida en su matrimonio con Ana Joaquina Hernández González María Nicolasa había nacido el 6 de diciembre de 1835[39], de manera que cuando dio a luz tenía 39 años. Por esa circunstancia pensamos que, acaso, Abigaíl fue una niña especial y que esa condición incidió en la indiferencia de su padre —si nos atenemos a la tradición oral familiar— y en su muerte a temprana edad. Penosamente, sus tumbas en la catedral dominicopolitana son contrastantes: mientras Meriño descansa en un rico mausoleo en la capilla de los santos Cosme y Damián, los restos de Abigaíl yacen bajo una lápida al ras del suelo en la capilla de Nuestra Seָñora de la Luz. ¡O fatum infelix!
Mausoleo de Meriño en la capilla de los santos Cosme y Damián en la Catedral de Santo Domingo. Foto cortesía de Rocío Peralta Guzmán
Lápida de la tumba de Abigaíl Billini en la capilla de Nuestra Señora de la Luz en la Catedral de Santo Domingo. Foto cortesía de Rocío Peralta Guzmán *Agradezco a Wilber Ramírez Ramírez la localización de las actas de nacimiento, bautismo y defunción de Ana Rita Abigaíl Billini y a Rocío Peralta Guzmán las fotos de su tumba y la de Meriño en la Catedral de Santo Domingo. Notas Bibliográficas: [1] Sáez, José Luis (compilador): Documentos inéditos de Fernando A. de Meriño, Archivo General de la Nación, Santo Domingo, 2007, p.517. [2] Larrazábal Blanco, Carlos: Familias dominicanas, Academia Dominicana de la Historia, Santo Domingo, 1967, tomo I, p.300. [3] Sáez, op. cit., p.517. [4] Sáez, op. cit., p.517. [5] Henríquez Ureña, Max: La semana de Meriño. Síntesis biográfica de Fernando Arturo de Meriño, Academia Dominicana de la Historia, revista Clío, número 2, Santo Domingo, marzo-abril, 1933, p.32. Este autor dice que, en ese interregno, “solo llegó por breves horas, cruzando la frontera de Haití, hasta las Matas de Farfán en 1871, para entrevistarse con los hombres del Gobierno Provisional que levantaba en la región del Sur el pendón de la rebeldía frente al anunciado intento de anexión a los Estados Unidos”. [6] Sáez, op. cit., p.35. [7] Larrazábal Blanco, idem, y Henríquez y Carvajal, Federico: María N. Billini, 1835-1935. Dulces memorias, Academia Dominicana de la Historia, revista Clío, número 18, noviembre-diciembre 1935. [8] Libro número 10 de nacimientos, años 1873-1877, folio 103, acta 33, Oficialía del Estado Civil de Santo Domingo, Primer Distrito. [9] Libro 35 de Bautismos, folio 386, acta 228, Catedral de Santo Domingo. [10] Peña, Ángela: Calles y avenidas: María Nicolasa Billini, Hoy, 9 febrero 2014. Disponible en Calles y avenidas: Profesora María Nicolasa Billini [11] Testimonio de José Alfredo Rizek Billini al autor, agosto 2026. [12] Sáez, op. cit, p.517. [13] Sáez, op. cit, p.518. [14] Sáez, op. cit, p.518. [15] Sáez, op. cit, p.520. [16] Sáez, op. cit, p.521. [17] Sáez, op. cit, p.521. [18] González, Raymundo: Documentos para la historia de la educación moderna en la República Dominicana, Archivo General de la Nación, Santo Domingo, 2007, tomo II, p.141. [19] González, idem, p.294. [20] González, idem, p.264. [21] Sáez, op. cit, p.523. Además, Logroño Alsace, Reynaldo Logroño Alsace. Publicación en la página de Facebook Protectores de nuestro patrimonio histórico, 30 de marzo de 2022. [22] Libro 15 de Defunciones, folio 269, acta 87, Catedral de Santo Domingo. [23] Peña, Ángela: El padre Billini: ¿santo o ambicioso? periódico Hoy, 5 junio 2010. Disponible en EL PADRE BILLINI<BR>¿Santo o ambicioso? [24] Nacidit Perdomo Ylonka: Ana Emilia Abigaíl Mejía Solière se hizo llamar “Abigaíl”. Cuenta de Instagram @republicafemina. 27 abril 2023. Disponible en (1) Instagram Petronila De Windt arribó a la República Dominicana trayendo a su hija Carlota en sus brazos “aun en estado de lactancia” desde Welgelegen, Willemstad, Curazao, de donde vino a cobrar deudas pendientes de exiliados dominicanos que eran clientes de un negocio de su marido François Solière, fallecido en una revolución en Venezuela. En 1881, Carlota conoció a Juan Tomás Mejía (1843-1906), un notable jurista y hombre público, viudo de Tomasa Abreu con quien había procreado seis hijos. Casaron el 21 de agosto de 1882. Establecieron su hogar en la calle Atarazanas. Tuvieron seis hijos, siendo Abigail la quinta de sus vástagos. Viajó en compañía de su esposo, en 1889, a la Exposición Universal de París, regresando acompañados del general Gregorio Luperón y haciendo escala en Saint Thomas debido a un huracán. Quienes la conocieron la definen como “una mujer muy inteligente con mucha experiencia de vida, religiosa, de carácter tenaz y decidida”. En 1904 se divorció de Juan Tomás. No obstante esta separación, “se mantuvo preocupada porque dos de sus hijos varones militaban en partidos políticos opuestos. Solicitó una entrevista al Presidente Ramón Cáceres y tan pronto salió del despacho, sin comentario alguno compró boletos y preparó viaje para Europa”, relata la investigadora Reyna Alfau.
Al producirse la muerte prematura de Abigail Mejía, el 15 de marzo de 1941, Carlota se quedó a cargo de su único hijo Abel Fernández Mejía. Carlota falleció el 30 de octubre de 1953 a causa de una trombosis cerebral (Nacidit Perdomo, Ylonka. Cuenta de Instagram @republicafemina, 31 mayo 2026. Disponible en Instagram). [25] Alfau Durán, Vetilio: El padre Billini. Apuntes y documentos para su biografía, Academia Dominicana de la Historia, revista Clío, número 126, septiembre-diciembre 1970, Santo Domingo, p.104. [26] Candelario, Ginetta E.B.; Manley, Elizabeth S., y Mayes, April J.: Cien años de feminismos dominicanos, Archivo General de la Nación, Santo Domingo, 2016. tomo I, p.49. [27] Peguero, Valentina: Mujeres pioneras dominicanas. Datos biográficos y biliográficos, Editora Búho, Santo Domingo, 2015, p.115. [28] Sáez, op. cit, p.346. [29] Peña, idem y Peña, Ángela. Calles y avenidas: Mons. Fernando Arturo de Meriño, Hoy, 26 enero 2014. Disponible en Calles y avenidas: Mons. Fernando Arturo de Meriño [30] Henríquez Ureña, p.33. [31] Alfau Durán, idem, p.89. [32] Peña, Ángela. El padre Billini: ¿santo o ambicioso? periódico Hoy, 5 junio 2010. Disponible en EL PADRE BILLINI<BR>¿Santo o ambicioso? [33] Libro 18 de Defunciones, folio 168, acta 11, Catedral de Santo Domingo. [34] Anónimo: María Nicolasa Billini, La Cuna de América, Santo Domingo, número 13, 28 de junio de 1903, p.102. [35] Sáez, op. cit., p.224. [36] Candelario, Ginetta E.B.; Manley, Elizabeth S., y Mayes, April J., idem, p.109-110. [37] Sáez, op. cit., p.528. [38] Logroño Alsace, Reynaldo Logroño Alsace. Publicación en la página de Facebook Protectores de nuestro patrimonio histórico, 30 marzo 2022. Antes de morir fue atendido por los doctores Ramón Báez Machado y Buenaventura Báez Lavastida, hijo y sobrino, respectivamente, de Buenaventura Báez Méndez, a quien Meriño adversó rabiosamente por su afinidad con Luperón (Dato de José Báez Guerrero, 19 septiembre 2026). [39] Larrazábal Blanco, idem. |