INSTITUTO DOMINICANO DE GENEALOGÍA, INC.

Cápsulas Genealógicas

en

    Tomás Bobadilla Briones de Hilario Rodríguez

SECCIÓN SABATINA DEL DIARIO Hoy

SÁBADO, 4 DE ABRIL DEL 2009

|<< INICIO<< AUTOR< ANTERIORCALENDARIOPOSTERIOR >AUTOR >>INDICE >>|

 

DESCENDENCIAS PRESIDENCIALES: TOMÁS BOBADILLA (1 de 2)

Preparado por Víctor José Arthur Nouel

 

Tomás Bobadilla Briones nació el 30 de marzo de 1786 en Neiba, poblado fronterizo de la región del sur profundo, cuando todavía éramos una colonia española. Quinto de una prole de seis hijos de Vicente Bobadilla Amaral y Gregoria Briones Pérez.

En 1795, debido a la cesión a Francia de la parte española de la isla, su familia emigró a Puerto Rico donde Tomás recibió una buena educación durante sus años de juventud, logrando posteriormente en Mayagüez trabajar en una escribanía pública.

Regresó a Santo Domingo para el año de 1811 en la época de la Reconquista, llamada también época de la España Boba, donde logra su primer cargo como escribano público, inicio de su larga carrera en el tren burocrático y de la administración pública, no sin antes someterse a la prueba de “limpieza de sangre”, que probara que no descendía de negros, mulatos, judíos o herejes. En ese mismo año fue nombrado por el Arzobispo Valera como Notario del Arzobispado.

En la época del Estado Independiente Haití Español fue nombrado Oficial Primero de la Tesorería General del Estado en 1821; en la época de la Ocupación Haitiana fue nombrado Fiscal del Tribunal del Seybo desde 1822 hasta finales de 1828, también en el 1822 fue nombrado miembro de la Comisión de Instrucción Pública, nombrado como Abogado o defensor público para 1830 y para 1831 fue nombrado Notario Público de Santo Domingo.

En 1843, luego de derrocado Boyer, se activaron las acciones conspiradoras contra el régimen haitiano, fue cuando el grupo de los trinitarios, por insistencia de Matías Ramón Mella, decidió sumar a Bobadilla a la causa de la separación logrando con esto, según Roberto Cassá, “un empuje considerable a la causa de la independencia, debido a que muchos lo veían como el prototipo del político sagaz que nunca se equivocaba y razonaban que si se había orientado en tal sentido el hecho terminaría produciéndose.”

Unido a la misma causa de “los muchachos” como Bobadilla llamaba a los jóvenes revolucionarios de La Trinitaria, redactó el Manifiesto del 16 de enero de 1844, Acta de Separación Dominicana, considerado por Wenceslao Vega, como el documento “más importante de la historia dominicana” además de “hermoso y valiente”.  

Fue el primer presidente de la Junta Provisional Gubernativa del 28 de febrero de 1844 y de la Junta Central Gubernativa de la naciente República Dominicana como estado independiente y soberano desde el 1 de marzo hasta el 9 de junio de 1844.

En la época de la República desempeño los cargos de: Ministro de los despachos de Justicia e Instrucción Pública y de Relaciones Extranjeras; Defensor Público en la Suprema Corte de Justicia para los tribunales de la Provincia de Santo Domingo; Presidente del Tribunado; Miembro de la Honorable Cámara del Consejo Conservador; Procurador Fiscal de la Suprema Corte de Justicia; Juez de Residencia para el Tribunal de Apelación; Procurador de la Suprema Corte de Justicia; Miembro de la Comisión Revisora de la Constitución de 1854; Miembro del Senado Consultor; Plenipotenciario para el tratado con los Estados Unidos de Norte América y Senador por Santo Domingo.

En junio de 1847, sufrió el destierro al adversar desde el cargo de presidente del Cuerpo Legislativo a Pedro Santana, presidente de la República, al propugnar por una separación efectiva de poderes. Tuvo que emigrar nuevamente a Puerto Rico esta vez junto a su esposa e hijos hasta el año de 1849. No sin antes pronunciar un encendido discurso en la sesión del Congreso Nacional en donde, entre otras cosas, les dijo a los congresistas presentes:

Creo, señores, que ninguno puede ser mejor Dominicano que yo. Yo fuí el primero que dije: Dios, Patria y Libertad; yo fuí el autor del manifiesto del 16 de Enero; yo en la noche del 27 de Febrero me encontraba a la cabeza del pueblo; yo fuí el Presidente de la Junta Gubernativa más de tres meses, el que dirijió los negocios públicos, uno de los fundadores de la Patria sin ninguna ambición ni ningún interés personal ni otro deseo que el bien del Público, y el sacudir el yugo degradante de los Haytianos; yo no seré otra cosa siempre más que un buen Dominicano sin ambición ni aspiraciones a empleos ni a dignidades, pues si hoy me encuentro en el Congreso no ha sido porque lo he solicitado, sino por la voluntad unánime de mis comitentes, y porque pudiendo ser útil creí que no debía rehusarlo.

Continuó diciéndoles:

Sin embargo, se me persigue inocente, se me quiere desterrar; y para dar todavía una prueba de mi civismo y de que deseo no se pertube el orden y la tranquilidad me atrevo a proponer que si se pone a mi disposición un buque en que transportarme con mi familia y algunos medios pecuniarios, me iré a playas extranjeras a mendigar mi subsistencia, porque es público que yo no tengo fortuna, ni he podido acumular siquiera una subsistencia desembarazada; pero esto lo haría con la más solemne protesta que hago a la faz de Dios y de la Nación de que no soy impelido sino por la violencia que se me hace con estos manifiestos, y porque se me quiere suponer la piedra de toque de todas las dificultades y el origen de otros acontecimientos que dicen se preparan en nuestro horizonte político; porque veo holladas las Libertades públicas, violada la Constitución y las leyes...”.

Palabras que nunca fueron desmentidas ni siquiera por los más aguerridos adversarios de la clase política dominante de ese entonces.

En la época de la Anexión para el año de 1861 lo designan Magistrado de la Real Audiencia de Santo Domingo y Presidente de Sala o de Fiscal, además de reconocérsele el derecho a ejercer como abogado; nombrado también al frente de las finanzas en la Hacienda Pública; nombrado en diferentes comisiones para elaborar leyes para regir a los dominicanos y Ministro Representante del Ministerio de Marina.

En la época de la Restauración integra la Junta Auxiliar de Gobierno en el ramo de Justicia, Instrucción Pública y Relaciones Exteriores; forma parte del Consejo de Gobierno y designado Sub-Delegado del Triunvirato; en 1867 dirige interinamente los despachos de Interior y Policía y Relaciones Exteriores.

Considerado como uno de los hombres más importantes, raros y enigmáticos de la historia nacional, quien actuaba siempre con discreción y cautela. Respetado y temido por unos y mirado con una mezcla de admiración y recelo por otros, de acuerdo a Ramón Lugo Lovatón, quien realizara el más extenso trabajo biográfico sobre este hombre extraordinario.

|<< INICIO<< AUTOR< ANTERIORCALENDARIOPOSTERIOR >AUTOR >>INDICE >>|