INSTITUTO DOMINICANO DE GENEALOGÍA, INC.

Cápsulas Genealógicas

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SECCIÓN SABATINA DEL DIARIO HOY

SÁBADO, 10 DE FEBRERO DEL 2007

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TOPONIMIA Y GENEALOGÍA: LA AGUEDITA (6 de 15)

Preparado por Olga Margarita Gómez Cuesta

 

En los primeros años del siglo XX se llamaba Gascue o Gazcue la porción de terreno donde hoy se encuentran la Plaza de la Cultura, la embajada de los Estados Unidos y el Banco Central. Fue justamente en los terrenos del Banco Central donde se construyó la primera casa de este ensanche que, hasta después de mediados de ese siglo, fue la cuna de la aristocracia capitaleña.  

Esta primera vivienda, construida al estilo inglés por el banquero inglés Henry Hunt Gosling Smith (casado con la capitaleña Blanca Petronila Pelegrina Ricart Pérez), consistía en un hermoso “chalet”, como se denominaba, erigido en el centro de la propiedad y rodeado de una copiosa grama verde, árboles y jardines con pendientes al sur. 

Por siglos, la élite capitaleña había vivido intramuros y ya a finales del siglo XIX, la densidad poblacional del casco urbano era tan espesa que las familias tradicionalmente acomodadas comenzaron a perder un miedo acuñado por cuatro centurias, decidiéndose a salir de las murallas. En ese entonces, San Carlos y Galindo eran poblaciones periféricas. Ciudad Nueva era una zona adosada a la muralla.

En busca de paz y salud empiezaron a surgir pequeñas estancias de veraneo más allá de la “Sabana del Estado” o “Ejido de la Sabana”, amplio terreno al oeste de la Puerta del Conde y lugar que se usaba para la caza de palomas y el maroteo de los muchachos, que luego fue convertido en el parque Independencia. Allí se inauguró en 1824 el Cementerio Municipal de Santo Domingo. A partir de ese espacio surgieron los “caminos” hacia el oeste, posteriormente convertidos en las avenidas Independencia y Bolívar, entre otras. Surgen por supuesto los grandes empresarios inmobiliarios de la época.

Uno de ellos fue el pionero urbanizador don Pedro A. Lluberes, propietario de grandes extensiones de terreno limitadas al oeste por la “Sabana de Estado”, que compró a don Casimiro de Moya; al sur, por la hoy avenida Bolívar hasta la hoy Máximo Gómez, y al norte, con lo que es hoy el Palacio Nacional o los terrenos de “La Generala” (donde a inicios de 1800 estaba la estancia de Josefa Delmonte Pichardo, viuda de don Juan Sánchez Ramírez, el prócer de la Batalla de Palo Hincado); al este estaban los terrenos de Marcos Bartolomé Polanco Henault y más al sur-oeste, junto a “La Primavera”, los terrenos de Enrique Henríquez y Lea de Castro. Esta propiedad, que llamó “La Generala”, era asiento de un gran enclave agroindustrial que se extendía hacia el norte hasta La Esperilla, donde se encontraban los potreros que don Pedro llamó “Mis Amores”.

En la primera década del siglo XX, don Pedro decidió urbanizar esos terrenos agrícolas, dividiéndolos en solares de mil metros cuadrados, con regulaciones contractuales en cuanto al tipo de construcción y exigiendo la conservación de los espacios verdes. También construía viviendas terminadas, casi todas con las mismas características y fachadas, las cuales tenían una gran demanda en el mercado. Una de sus características eran los sótanos, que sirvieron para salvar  muchas vidas en el ciclón de San Zenón en 1930.

Hombre amante de su familia, don Pedro reservó en el corazón de estos terrenos un espacio donde erigió “La Aguedita”, un residencial bautizado en honor a su esposa, Agueda Rosa Saviñón Bona, en el que construyó catorce viviendas, una para cada uno de sus hijos.  Hoy, “La Aguedita” sigue siendo un oasis en medio del bullicio.

Don Pedro Antonio Lluberes Saviñón nació en la ciudad de Santo Domingo en 1855. Fueron sus padres Félix A. Lluberes Álvarez y María de la Encarnación Saviñón Piñeyro, primos.  El 11 de abril de 1878 casó con su prima Agueda Rosa Saviñón Bona, nacida en 1857, hija de Francisco Saviñón Piñeyro y Agueda Bona Hernández, hija de Ignacio Bona y Juana Hernández.

Sus catorce hijos fueron:  Pedro Altagracia de las Mercedes (n. 1879), quien casó con Ester Herrera Alfonseca; Julio César (n. 1880), quien casó con Aminta Peña Cifré; Agueda Rafaela (n. 1881), quien casó con Vetilio Arredondo Miura; Luís Napoleón (n. 1883), quien casó con Dalila Richiez Noble; Oscar, quien casó con su concuñada Venecia Herrera Alfonseca; Asia, soltera; Héctor, quien casó con su prima Blanca Benicia Piñeyro Lluberes; Barón Belarminio (n. 1889), quien casó con su prima y concuñada Carmela María Piñeyro Lluberes; María Julieta (n. 1891), quien  casó con Juan Bautista del Toro Andujar; Grecia, soltera; Edmundo Rodolfo (n. 1894), quien casó con Rosa Mejía Sánchez; Natalia Marina Concepción (n. 1896), quien casó con Luis Adolfo Cambiaso Mejía; René (n. 1891), quien casó en Venezuela con Josefina Domínguez, y Rafael, soltero.

Don Pedro Antonio Lluberes Saviñón murió en Santo Domingo el 25 de diciembre de 1919 y su esposa Aguedita falleció el 6 de junio de 1940. 

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