INSTITUTO DOMINICANO DE GENEALOGÍA, INC.

Cápsulas Genealógicas

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SECCIÓN SABATINA DEL DIARIO Hoy

SÁBADO, 9 DE JULIO DEL 2011

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JOSÉ RAMÓN dOMÍNGUEZ, GENEARCA DE GURABO (1 de 2)

Preparado por Edwin Rafael Espinal Hernández

 

Sería a mediados del siglo XVIII cuando la sección de Gurabo, en el municipio de Santiago, empezó a delinear su perfil genealógico actual con el arribo de numerosas familias procedentes de las Islas Canarias. Una de estas familias fue la Domínguez, uno de cuyos troncos fundamentales lo constituye la pareja de Sixto Domínguez y Jacinta de León, padres a su vez del genearca gurabero José Ramón Domínguez.

De acuerdo a su descendiente por línea paterna, Ing. Pablo Gómez Borbón, a Domínguez, en tanto primogénito, le correspondió el usufructo de las estancias heredadas de sus progenitores, que según la tradición oral familiar, se extendían desde los límites de Santiago hasta Pedro García y desde Jacagua hasta Guazumal, Sabana Grande y Tamboril, lo que lo hace uno de los hombres más ricos de la historia de Gurabo.

Su ascendencia es posible remontarla justo a mediados del siglo XVIII a partir de dispensas de consaguinidad. Así, su padre Sixto Domínguez era hijo de Cristóbal Domínguez Fernández y Felipa Hernández, en tanto que su madre Jacinta de León era hija de Francisco de León Valerio y Manuela Fernández.

En 1871 otorgó su testamento en Santiago por ante los notarios Joaquín de Portes y Sebastián Pichardo y al mismo tiempo otorgó poder a Domingo Daniel Pichardo para formular los inventarios de los bienes de sus primeras esposas, los cuales se distribuyeron entre sus herederos conforme declaraciones de entrega. A partir de estos documentos, es posible espigar interesantísimos datos sobre su prole.

Según su testamento, instrumentado el 21 de junio de 1871, José Ramón Domínguez declaró tener entonces 61 años y ser natural de Gurabo Arriba; sus padres para ese año estaban fallecidos. En 1828 casó con Ascensión Díaz, hija de Manuel Díaz y fallecida en 1835. De este matrimonio fueron hijos Ramón Antonio, Julián, José Joaquín ya muerto y Fernanda. José Joaquín había dejado a su vez cuatro hijos, Miguel, Luisa, Manuel y Pedro. Fernanda había casado en primeras nupcias con José Eugenio López Villanueva y tras enviudar con Juan Benavente; de su primera unión tuvo dos hijos, Francisca y José Eugenio (Genito) Villanueva Domínguez. Genito, según apunta Rufino Martínez, en su Diccionario Histórico-Biográfico Dominicano, fue el primero en su familia paterna en dejar de utilizar la combinación patronímica López Villanueva, aboliendo el primer apellido en su nombre.

En 1838, tres años después de la muerte de su primera esposa, José Ramón Domínguez casó con Liboria Díaz, quien falleció tan sólo 11 meses después, en 1839, dejando un solo hijo, Telésforo.

Más tarde casó con Ana Rosa Gómez, hija de Ignacio Gómez e Ignacia Méndez, procreando en esta unión a José Salustiano, José Jacinto, María de Jesús, María de los Santos, María Concepción, José Emilio y Guadalupe Domínguez Gómez, esta última la única mayor de edad para la fecha y casada con Eduardo Franco.   

Como puede verse, los documentos citados arriba resultan fundamentales para conocer la primera generación de descendientes de este personaje, pero al mismo tiempo aportan referencias que permiten adentrarnos en el conocimiento de determinadas características de las uniones conyugales para la época y el ejercicio del patriarcado. Así, en su primera unión con Ascensión Díaz, la comunidad conyugal tuvo como bienes un caballo, una yegua y un bohío en terreno de su suegro, que destruyó después de enviudar; los animales los vendió para cubrir deudas y el entierro de su esposa. De su abuelo materno, los hijos de ese matrimonio heredaron un cordel de tierra en la “llanada de Gurabo”, tres pesos de tierra “en la loma” y 31 pesos de tierra en otros puntos.

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