INSTITUTO DOMINICANO DE GENEALOGÍA, INC.

Cápsulas Genealógicas

 

SECCIÓN SABATINA DEL DIARIO Hoy

SÁBADO, 9 DE JULIO DEL 2016

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LOS ROBIOU Y SUS NOMBRES NATIVO AMERICANOS

Preparado por Milcíades Humberto Núñez Núñez

 

Cuando observamos y analizamos la genealogía de una familia se pueden encontrar coincidencias en nombres a lo largo de distintas ramas y generaciones. A veces se repite el nombre del primogénito, en ocasiones el segundo nombre de varios hijos y a veces existe coincidencia en combinaciones de apellidos. En algunas familias se observa una alta frecuencia de nombres tainos, alemanes, italianos, franceses o nativo-americanos. Tal es el caso de la familia Robiou, en la que aparecen reiteradamente nombres como Guarionex, Atahualpa, Bayoán, Guaroa, Marién o Anacaona.

El primer Robiou en La Vega fue Antonio Joaquín Robiou Campillo, quien casó con María Trinidad de Moya Portes. Uno de sus hijos fue Atahualpa, el primer miembro con nombre nativo americano de esta familia y cuyo nombre completo fue José Atahualpa Robiou de Moya; nació en 1871. Se le dio este nombre en honor al guerrero y último emperador inca, símbolo del primer contacto de dicho imperio con la cultura europea, quién fue traicionado y asesinado por los españoles. En la elección de este apelativo, además del conocimiento de la historia de América, debió influir la célebre novela “Atahualpa”, publicada en 1856, escrita por el colombiano Felipe Pérez Manosalva.

En la siguiente generación de Robiou veganos encontramos nombres nativo-americanos que se repetirán posteriormente en distintas ramas y generaciones, como Anacaona, Marién, Bayoán, Guarionex y Guaroa. Así, dentro de los hijos de Joaquín Arismendi Robiou de Moya y Emilia Guzmán Pérez estuvieron Trinidad Antonia Anacaona Robiou Guzmán (n. 1905); Marién Emilia (n. 1910); Silvestre Bayoán (n. 1911), José Guarionex y Rosa América (n. 1916) Robiou Guzmán.

También, entre los hijos de Alfredo Virgilio Robiou de Moya y Beatriz Sánchez Morilla estuvieron Luis Guaroa, quien casó con Leticia Guarina Fondeur; Ramón Guarionex (n. 1906) y Manuel Bayoán (n. 1911). Estos nombres se repiten posteriormente en varias generaciones hasta nuestros días.

En el siglo XIX existió en Hispanoamérica una corriente de búsqueda de la identidad que se manifestó en los géneros conocidos como novela indiana y novela histórica. De este modo, además de la mencionada Atahualpa, aparecieron Anacaona, de Temístocles Avella (Bogotá, 1865) y La peregrinación de Bayoán, de Eugenio María Hostos (1863), última ésta en la que, de manera simbólica, participan las Antillas Mayores (Santo Domingo, Puerto Rico y Cuba) representadas en los personajes de Guarionex, Bayoán y Marién. De ellos, Guarionex era igualmente un símbolo de la región de La Vega, al haber sido cabeza del cacicazgo de Maguá.

Hostos fue amigo y maestro de miembros de la familia Robiou, de manera que esa relación bien pudo haber incidido en la escogencia de los nombres de los protagonistas de su obra para identificar a algunos de la prole.

Fue así como esta familia de ancestros europeos, con conciencia y orgullo de lo americano, bautizó a sus hijos con nombres indígenas en homenaje a la amistad, la historia y la literatura.

 

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