INSTITUTO DOMINICANO DE GENEALOGÍA, INC.

Cápsulas Genealógicas

 

SECCIÓN SABATINA DEL DIARIO Hoy

SÁBADO, 11 NOVIEMBRE DEL 2017

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DOCTOR. RaFAEL CANTISANO IN MEMORIAM

Preparado por Edwin Rafael Espinal Hernández

 

Consagrado como Maestro de la Medicina Dominicana y reconocido ampliamente, el Dr. Cantisano fue también autor de varias obras.

El reconocido médico y gestor cultural Rafael Cantisano Arias, fallecido el pasado 23 de octubre, nació en Santiago el 24 de febrero de 1927 con el nombre de Humberto José Rafael. Hijo de Humberto Cantisano (1900-1989) y Ana Arias (1898-1970), era el mayor de cuatro hermanos que le seguían en edad: Víctor Genaro (1928-1987), esposo de Norma Hernández Mas; Fernando Radhamés (1929-1972), cónyuge de Ruth Margarita Alsina Puello, y José Alfredo Cantisano Arias (1932-2016), casado con María Teresa Núñez Tremols

Sus estudios primarios los inició en la Academia Santa Ana en Santiago y los culminó en Puerto Plata, donde se hizo bachiller. Acaso su pasión por el quehacer cultural tuvo su rancia solera en su estancia juvenil en esa ciudad, en la que la impronta de la fortaleza San Felipe llenó sus pupilas más de una vez. O quién sabe si se remontaba a sus ancestros italianos, a Maratea, ese pequeño pueblo en la provincia de Potenza frente al golfo de Policastro, donde su abuelo Genaro Cantisano Limongi (Maratea, 1869-Santiago, 1928) y sus bisabuelos Nicola Cantisano D´Anetra y Gaetana Limongi escucharían misa en una iglesia medieval.

Entre 1945 y 1951 estudió en la Universidad de Santo Domingo, de la que egresó como Doctor en Medicina, y tras lo cual, el 21 de marzo de 1953, contrajo matrimonio en Santiago con María Francisca Teresita Rojas Morell (n. Santiago, 10 de diciembre de 1929), hija de Alfredo Rojas Morales (1890-1971), uno de los fundadores y primer director del periódico La Información, de Santiago, en 1915, y descendiente de Carlos de Rojas, relevante figura en el Santiago del siglo XVIII, y Dorila Dolores Morell Espaillat, hija a su vez de Viterbo Morell Tavárez, de ascendencia catalana, y Dorila Espaillat Morales, sobrina de Eloísa Espaillat Rodríguez, esposa del expresidente Ulises Francisco Espaillat. De su matrimonio nacieron  Ana Josefina (n. Santiago, 3 de diciembre de 1953), esposa de Mario Morel Ochoa (Marino Ochoa); José Nicolás (n. Santiago, 31 de diciembre de 1954), esposo de Thirsa Valerio y Carmen Dolores Jorge Prats; Josefina Altagracia (n. Santiago, 28 de enero de 1956), quien fuera esposa de José Ernesto Baduí Gómez; Francisca Victoria (n. Santiago, 2 de abril de 1957), esposa de Héctor Salcedo Vásquez; María Josefina (n. Santiago, 10 de mayo de 1958), esposa de Ramón Almánzar; José Vicente Cantisano Rojas (n. Santiago, 19 de julio de 1960), cónyuge de Ana Margarita Roig, y Rita Rafaelina Josefina Cantisano Rojas (n. Santiago, 21 de mayo de 1968), esposa de Rafael Arcadio Núñez. Estos siete hijos les dieron a su vez 18 nietos.

Por línea paterna, el Dr. Cantisano tuvo once tíos, procreados por su abuelo italiano Genaro Cantisano, llegado a Santiago en 1890, con Gregoria Capellán y su abuela Margarita de Jesús Flores García (1874-1971), hija de Victoriano Flores y Lauriana García. Ellos eran: Genaro Cantisano Capellán (1893), esposo de Graciela Peña; José Ysmael (1899-1973), casado con Dolores Luisa Canario; Enrique Victoriano (1902-1990), cónyuge de María Concepción Méndez Gómez; Rosa Beatriz (1903-2000), casada con Carlos Borbón Cruz; Elena Catalina (1905-1987), Nicolás (1907-1937), víctima de la tiranía de Trujillo y esposo de Antonia Torres; Francisco Antonio (1910-1997), quien casó con Adelaida Quezada; Leandro Manuel (1911-1995), cónyuge de María Narcisa Ramírez Guzmán; Carmen Italia (1913-2007), Carlos Enmanuel (1915-1975), casado con Angélica Lara, y Luis Javier Cantisano Flores (1919-1981), esposo de Francisca Mercedes Núñez Hernández.

Por línea materna descendía de una familia igualmente numerosa. Su madre Ana Arias Castillo, hija de Dámaso Arias Ventura (1836-1938) y Eulogia Castillo Núñez (1854-1899), tenía once hermanos: Aurelia, Belarminio, Elvira, Laura Evangelista, esposa de Juan de Jesús Jorge Domínguez; Lila, María Filomena, esposa de José Nicanor Saleta Pichardo (1891-1966); Mercedes, Pilar, Rafael, Sofía (Santiago, 1891-Santiago, 1966) y Dolores Emilia (1880-1966), esposa de Pedro María Jorge Domínguez (1860-1944) y abuela del Dr. Salvador Jorge Blanco (1926-2010), ex presidente de la República.

Su titulación como médico lo llevó a realizar su residencia en el hospital José María Cabral y Báez de Santiago entre 1951 y 1952 y su pasantía en El Mamey de los Hidalgos, en la provincia de Puerto Plata, entre 1952 y 1953, lugar este donde forjaría su vocación de médico social y familiar y que lo vincularía a un lugar quizás recóndito, pero para él entrañable, antes que por su valor patrimonial e histórico, por la cercanía que en el orden vivencial representó en su existencia: La Isabela.

Vinculado pues al Solar de las Américas desde el inicio de su carrera médica, el Dr. Cantisano fue un personaje clave en todas las iniciativas que por el rescate de la que también se ha dado en llamar Jerusalem Americana se han emprendido en el curso del tiempo desde el Estado o por iniciativa de entidades extranjeras. No sin justa causa, el Dr. Carlos Dobal lo llamó el Benefactor de La Isabela. Allí, entre 1975 y 1983, fue también promotor de un festival folklórico, en el que participaron grupos de la región e invitados de otros pueblos; por su trascendencia e impacto, el folklorista Dagoberto Tejeda lo situó entre los cuatro festivales folklóricos más importantes del país, junto a la Muestra Campesina de Salcedo, el Festival de Atabales de Sainaguá y el Festival Cimarrón de Nigua.

A la par de su identificación con La Isabela, a partir de los años 60, el Dr. Cantisano se identificó como un activo gremialista: fue presidente de la Asociación Médica de Santiago (1962-1963); presidente de la Regional Norte de la Asociación Médica Dominicana (1963-1964), presidente de la Asociación Médica Dominicana en 1964 el primero no capitaleño y residente en el interior  y presidente de la Cruz Roja Dominicana entre 1965 y 1966. Instaló los comités de Cruz Roja Dominicana en todo el territorio nacional, incluyendo la isla Saona, y fue propulsor de la creación de las regionales de la Asociación Médica Dominicana. A partir de 1967 ingresó como profesor de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, en la que participó activamente en la creación de las carreras de Trabajo Social y de Enfermería, así como en la fundación de su Escuela de Medicina. Por más de 40 años ocupó las cátedras de Deontología Médica e Historia de la Medicina. De 1982 a 1986 dirigió el hospital del Instituto Dominicano de Seguro Social  “Presidente Estrella Ureña” de Santiago, período durante el cual implementó su programa de residencias médicas.

En 1985, por decreto del Poder Ejecutivo, el Dr. Cantisano fue designado presidente de la Comisión Regional de Patrimonio Cultural para la Zona Norte del país, con asiento en Santiago e integrada por un representante de cada una de las provincias del Cibao. Este organismo sustituyó la Oficina Regional de Patrimonio Cultural que había sido creada en 1979 también con sede en esa ciudad. Esa comisión, de efímera existencia por haber sido relegada dentro de la estructura estatal vinculada al patrimonio cultural con el cambio de gobierno operado en 1986, llevó a cabo, sin embargo, cierto número de reuniones y colocó una tarja en el Paso de los Hidalgos, recordatoria de que aquella garganta en la Cordillera Septentrional, entre El Mamey y Guayacanes, fue el primer camino indohispánico del Nuevo Continente.

En 1997, el Dr. Cantisano promovió la fundación del Centro Italiano del Norte, con el fin de crear un ámbito para la integración de italianos, descendientes de italianos y personas que tuviesen afinidades o interés en la cultura italiana, tal y como lo había hecho en 1900 el educador Salvador Cucurullo con la sociedad “Italia Unita”. Del centro fue su primer y único presidente, pues la antorcha que encendió lamentablemente no fue tomada para su relevo. Pese a ello, durante su gestión se llevaron a cabo iniciativas significativas en el ámbito cultural, tales como la designación de una calle con el nombre de “Italia” en Reparto del Este de Santiago y la exposición “Italia Presente”, montada en Casa de Arte, también en Santiago, en 1998, sin dudas, un esfuerzo museográfico y museológico que como exhibición de los aportes de un grupo migratorio no había tenido precedentes en el pasado.

Más recientemente, en 2002, el Dr. Cantisano fue un elemento determinante en la decisión de Ferretería Ochoa de suministrar los reflectores y bombillas y el diseño de la iluminación del faro de La Puntilla de Puerto Plata, en ocasión de su restauración por la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental. En 2010 contribuyó a enriquecer el acervo del Centro León con piezas y materiales que hoy constituyen el “Fondo de Cultura Popular Dominicana Dr. Rafael Cantisano”. 

Consagrado como Maestro de la Medicina Dominicana y reconocido ampliamente por sus afanes sociales y culturales, el Dr. Cantisano fue también autor de varias obras, entre ellas “Santiago y sus servicios médicos”, publicada en 1962 y reeditada en 2007, la que, con la modestia de todo autor, calificó de “trabajo de reducido valor”, pero que sin dudas resulta un volumen pionero y hasta ahora único sobre la historia de la medicina en esta ciudad.

Como queda visto, este digno y ejemplar ciudadano fue un hombre que, en diferentes escenarios, aportó no solo a la ciencia médica sino también al rescate de nuestra memoria histórica, la valorización de nuestros monumentos y el reconocimiento de la interculturalidad.

 

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