INSTITUTO DOMINICANO DE GENEALOGÍA, INC.

Cápsulas Genealógicas

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Vasco Porcallo de Figueroa

SECCIÓN SABATINA DEL DIARIO Hoy

SÁBADO, 22 DE OCTUBRE DEL 2011

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Descendientes de un conquistador: los Vega (1 de 2)

Preparado por Julio Amable González Hernández

 

Islas de Cuba, La Española y Puerto Rico

Un importante personaje de la conquista y colonización de España en las nuevas tierras descubiertas por Cristóbal Colón en 1492 lo fue Vasco Porcallo Manuel de Figueroa.

Al igual que otros conquistadores españoles, Porcallo de Figueroa nació en Cáceres, Extremadura, hacia 1484. Era hijo de Gutierre Porcallo de Sotomayor y María Aldonza Manuela de Figueroa, dama perteneciente a la ilustre Casa de los Condes y después Duques de Feria.

Sus abuelos paternos lo fueron Vasco Porcallo de la Cerda, vasallo de los Reyes Católicos y Teresa de Sotomayor. El primero a su vez hijo de Gonzalo Porcallo, a su vez vasallo de los Reyes Don Juan II  y Enrique IV de Castilla, y María Gutiérrez de Valverde y de la Cerda.

Esta familia Porcallo tiene su origen en el padre de Gonzalo Porcallo, Vasco Porcallo, de noble linaje portugués. Fue Comendador Mayor de la orden de Avis, teniendo a su cargo el castillo y fortaleza de Villaviciosa. Vasco Porcallo pasó a España radicándose en Cáceres, siendo su casa una de las primeras por la dignidad y riqueza de su fundador.

Regresando al capitán Vasco Porcallo de Figueroa, este personaje después de haber servido en España y en Italia, pasó a la isla Española el 15 de abril de 1502, junto y bajo las órdenes de frey Nicolás de Ovando, también cacereño, Comendador de Lares en la orden de Alcántara y designado entonces Gobernador de la isla.

Vasco Porcallo de Figueroa ayudó a Ovando en la conquista de Higüey y Jaragua, obteniendo en recompensa cuantiosos repartimientos agrarios y de indios.

En el año de 1511, en unión de don Diego Velázquez de Cuellar, pasó a la conquista y pacificación de la isla de Cuba, estableciéndose en la villa de Trinidad, donde ejerció una autoridad ilimitada, fundando además de esta villa las de Puerto Príncipe (hoy Camagüey), Sancti-Spíritus y San Juan de los Remedios. Fue dueño de la hacienda La Sabana, hizo una gran fortuna con sus esclavos siboneyes.

Cuando Velázquez se aprestaba para conquistar la Nueva España, explorada ya por Juan de Grijalva, Porcallo fue uno de los capitanes en quienes puso los ojos, considerando sus condiciones extraordinarias en competencia con el mismo Grijalva, con don Baltasar Bermúdez, dos sobrinos de Velázquez y con Hernán Cortés, quien al fin fue el que se seleccionó, pues el propio Porcallo aconsejó a Velázquez que eligiese a Hernán Cortés para conquistar lo que hoy es México.

Porcallo vivía en forma opulenta en la ciudad de Trinidad, socorriendo a las armadas y marchando a nuevos descubrimientos y conquistas, como lo hizo en 1527, junto a Pánfilo de Narváez. En unión de su hijo, Lorenzo Gómez Juárez de Figueroa, acompañó Porcallo, con el grado de teniente general de la armada, al Adelantado Hernando de Soto, Gobernador de la isla de Cuba, a la conquista de la Florida, desembarcando en la bahía del Espíritu Santo el 31 de mayo de 1539. Fue una magnífica expedición, costeada en gran parte por Porcallo. Poco tiempo permaneció este en la Florida, debido a su edad y al fracaso que previó y que le costó la vida a Soto.

Después que Porcallo regresó de la Florida descubrió en Cuba varias minas de oro, entre las cuales encontró minas de unas piedras azules que le pareció que eran “cosa rica”, por lo cual envió cierta cantidad de ellas a Santiago de Cuba para que las analizaran. Allí se hizo el estudio y de un quintal de dichas piedras se sacaron un marco y medio de plata muy fina, 14 ducados de oro y 17 libras de metal.

Cuando la villa de Puerto Príncipe fue quemada por los indios, Porcallo ayudó generosamente a levantar el caserío en la parte en que se encuentra hoy la ciudad de Camagüey, por lo que le fueron encomendados millares de indios los que esclavizó y vendió en el extranjero. A pesar de su edad muy avanzada, varias veces entró en lid contra los indios y a merced a su intervención no sufrieron un descalabro las tropas conquistadoras. Muy anciano falleció en el año de 1550 en la villa de Puerto Príncipe donde fue enterrado bajo el altar Mayor de su iglesia parroquial.

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