INSTITUTO DOMINICANO DE GENEALOGÍA, INC.

Cápsulas Genealógicas

 

SECCIÓN SABATINA DEL DIARIO Hoy

SÁBADO, 12 DE SEPTIEMBRE DEL 2015

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SaviñÓn: Se non È VERO, È ben trovato (4 de 6)

Preparado por Joan Manuel Ferrer Rodríguez y José Antonio González

 

La otra rama señalada arranca con Juan Esteban Saviñón, cónsul de Génova en la Baja Andalucía, quien al término de su gestión solicitó autorización para establecerse en Sanlúcar de Barrameda a título particular, petición que le fue concedida el 19 de enero de 1712, de donde resulta que casó en tierras andaluzas con Francisca Micaela Blanco, con quien procreó a:

1. Juan Antonio Saviñón.

Aun cuando carecemos de datos concluyentes, en Ecuador se registra la presencia de un José Saviñón, contemporáneo y natural de Sanlúcar, a quien suponemos hijo de esta pareja y que caso en Azuay, Cuenca, a 30 de junio de 1728, con Beatriz Ventura Sánchez de los Olivos, hija de Miguel Sánchez de los Olivos y de Juana Graciana Carrillo de los Ríos.

Juan Antonio Saviñón y Blanco, natural de Sanlúcar de Barrameda, regidor y alcalde ordinario en Santiago de Cuba, casó en su catedral el 20 de abril de 1717 con doña Margarita Angulo y Arias, hija del capitán Leonardo Antonio Angulo Roxas, regidor y alcalde mayor en la capital del oriente cubano y de doña Ángela Gabriela Arias. Hijos de Juan y Margarita fueron:

1. Tomasa Saviñón, casada en Santiago de Cuba, el 16 de abril de 1743, con Buenaventura Mariño y Mancebo, hijo de don Manuel Mariño de Araujo y doña Beatriz Fernández de Mancebo.

2. Juana Saviñón, quien maridó con Gonzalo de Tapia y Castro, natural de Santo Domingo, hijo de Pedro de Tapia y Torres y doña Ana de Castro.

3. Gregorio Saviñón, quien sigue.

Pues bien, Gregorio Saviñón y Angulo remató, en 1781, por un monto de 3,050 pesos, una plaza de regidor perpetuo del cabildo de Santo Domingo. Además, celebró desposorios con Micaela de Tapia, hija del lagunero Pedro de Tapia y Torres y de doña Ana de Castro, de arraigada e ilustre prosapia criolla.

Torres Agudo recoge una escritura instrumentada en 1793 de la que se colige que la pareja estableció su residencia en Santo Domingo. En este sentido, resulta interesante la descripción que allí se hace sobre la casa familiar de los Saviñón-Tapia:

“veinte varas y tercia, y de fondo por línea recta veinticinco varas, sus paredes maculadas y techadas de ladrillo, las paredes del costado de la casa y el sitio son de medianía con los lindantes, y la del fondo lo mismo. Fabrica en el patio, aposentos y cocina son todas techadas de ladrillo y de texas, igual que el medio pozo, pila, solado de la casa y del patio, y toda la casa por su frente está adornada de rejas de fierro, calzada de la calle, sumidero, oficina y demás servidumbre.”

Es posible que se trate de un inmueble que Gregorio poseyó en la antigua calle de la Cuesta del Vidrio, actual calle Duarte, frente a la iglesia del Convento de Santo Domingo, en el mismo entorno en que residían los Lousel. Adicionalmente, fue propietario de un trapiche en el paraje denominado Monte Grande, en la actual provincia de Azua. 

La coyunda de Gregorio y Micaela dejó tras de sí una dilatada descendencia, compuesta 14 hijos, 8 hembras y 6 varones, que continuaron con el proceso de  reforzamiento de las estructuras familiares que con tanto éxito habían iniciado sus parientes mayores.

Dedicaremos la demás entregas a enumerar y reseñar a los miembros de esa tupida red de vástagos, quienes consiguieron dar continuidad y vigencia al apellido, transmitiéndolo así hasta nuestros días.


Fuentes Bibliográficas:

Torres Agudo, Ruth: Elites y grupos de poder. Los hacendados de Santo Domingo (1750-1795), Tesis doctoral. Universidad de Salamanca, 2008. Pág. 329

 

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