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Cápsulas Genealógicas

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SECCIÓN SABATINA DEL DIARIO Hoy

SÁBADO, 5 DE DICIEMBRE DE 2009

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sANTIAGO RODRÍGUEZ: PRÓCER DE LA RESTAURACIÓN (1 de 3)

Preparado por Mario Julio Jáquez Torres

 

Movimiento Restaurador

Santiago Rodríguez nació, según se presume, en 1809 en Dajabón, cuando esta región formaba parte de la colonia francesa de Saint-Domingue, en la jurisdicción de Fort Liberté, durante la Era de Francia. Su vida fue impactada por el paso de las tropas haitianas comandadas por el general Jean Louis Pierrot, que incendiaron y destruyeron la ciudad de Dajabón en 1844. A raíz de este desastre, Rodríguez se estableció en la localidad de Sabaneta, en la región noroeste de la República Dominicana, donde se vinculó con otros líderes revolucionarios de la época. No obstante, no parece haber tomado parte activa en la guerra de Independencia. Fue la anexión de la República Dominicana a España, en 1861, lo que estimuló su crucial labor en la causa de la restauración de la independencia nacional.

En 1861, durante la Anexión a España, Santiago Rodríguez ocupaba el cargo de alcalde constitucional de Sabaneta, posición que mantuvo a pesar de no estar de acuerdo con el régimen español. No está claro su papel en la toma de Guayubín y Sabaneta, en la que muchos de sus compueblanos se sublevaron contra el gobierno español. Sin embargo, es evidente su participación, ya que tuvo que escapar y refugiarse en Haití junto a otros compañeros. El 16 de agosto de 1863 regresó al país y fue uno de los líderes del Grito de Capotillo, el evento que marcó el inicio de la Guerra de la Restauración. En esta acción estuvo acompañado por 13 revolucionarios: José Cabrera, Benito Monción, Eugenio Belliard, Segundo Rivas, Alejandro Bueno, Palilo Reyes, Juan de Mata Monción, San Mézquita, Tomás Aquino Rodríguez, Sotero Blanc, Juan de la Cruz Álvarez, Juan A. Polanco y Pedro Antonio Pimentel.

Como muchos grandes personajes de la historia, la vida de Santiago Rodríguez está rodeada de misterios y leyendas. A menudo se le atribuye la fundación de Sabaneta, actual capital de la provincia que lleva su nombre, pero esta afirmación es incorrecta. La fundación de Sabaneta precede a su nacimiento y se remonta a la época de los disturbios causados por la revolución de los esclavos en la colonia francesa de Saint Domingue. Durante esa época, familias de Dajabón, huyendo de las atrocidades, se asentaron en las orillas del río Yaguajal, cerca del antiguo hato El Cercadillo, propiedad de Tomás Contreras, que existía antes de 1789. Este terreno, conocido como Sabaneta Novillo o Sabaneta Española, ya contaba con un pequeño caserío. Para el año 1800, la zona ya disponía de una ermita, como lo señala Francisco Estévez, jefe de escuadrón y comandante de armas, quien prestó juramento en 1829 a favor de los vecinos del partido de Cana, feligreses de la parroquia de San José de las Matas, para levantar la antigua ermita de Sabaneta. En su testimonio, indicó: Que conoce la ermita por más de 30 años, que oyó misa en ella varias veces, y sabe que iban a ella el capellán don José Basarte, fray Ignacio Albares y el Dr. Pedro Gerardino. Dicha ermita fue incendiada cuando quedó abandonado aquel partido después de la irrupción (Invasión de Dessalines, 1805), que el declarante, como comandante de ese punto, retiró algunas alhajas por estar abandonado dicho lugar, antes de ser incendiado, y remitió al sacerdote Pedro Gerardino a La Vega. Habiéndose retirado los vecinos, los que ahora de nuevo han vuelto a habitar sus posesiones”. Las actas de defunción de Catalina Jáquez y Felipa Pilarte en San José de las Matas, fallecidas en 1815 y 1816 respectivamente, fueron enterradas en la ermita de Sabaneta. Para esa época, el lugar ya era conocido como “el despoblado”. Por lo tanto, atribuirle a Santiago Rodríguez la fundación de Sabaneta es una exageración.

Así como se le atribuyen determinados hechos a Santiago Rodríguez, del mismo modo se le ha restado mérito en otros aspectos, como su papel durante la Anexión a España y su participación en la Guerra de la Restauración. En esta última se ha destacado al general Gregorio Luperón como el líder principal, aunque Luperón no estuvo involucrado en las primeras acciones contra el yugo español y solo comenzó a destacarse a partir de la toma de Santiago en septiembre de 1863.

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