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Cápsulas Genealógicas

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SECCIÓN SABATINA DEL DIARIO Hoy

SÁBADO, 4 DE AGOSTO DEL 2012

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LOS rANCIER: EN BUSCA DE NUEVAS rAÍCES

Preparado por Edwin Rafael Espinal Hernández

 

El 18 de marzo de 2006 publicamos en esta columna la cápsula  “El difuso origen de los Rancier”, en la que indicábamos que el más antiguo ascendiente localizado de la familia Rancier era Pourçain Rancier, nacido en Verneuil, Francia, el 7 de septiembre de 1784 y que se pensaba, aunque sin confirmación, que pudo haber sido soldado de la expedición que arribó a la isla en 1802, comandada por Víctor Manuel Leclerc y enviada por Napoleón Bonaparte para aplastar la rebelión de los esclavos en Saint Domingue. Decíamos además que tras la derrota francesa, Pourçain casó con una joven francesa de apellido Lafontaine, radicándose en La Vega. El retorno a la condición de colonia española tras la guerra de la Reconquista entre 1808 y 1809 de la parte este de la isla impulsaría a Pourçain a emigrar presumiblemente de nuevo a Francia o a Filadelfia, Estados Unidos, sitio de refugio de la mayoría de los franceses que habían logrado escapar de la revolución de los negros de 1791.

Pero documentaciones recibidas  por el genealogista Marcos Heriberto Hernández Brea desde Francia, producto de investigaciones e intercambios con Michele Rancier (bisnieta de Pourcain Rancier) y de Hervé Alain Jean Marceau Douay, esposo de Daniele Marguerite Jacqueline Rancier (también bisnieta de Pourçain Rancier), ponen ahora en duda que este sea el tronco de los Rancier dominicanos.

Entre esos documentos figuran varios correspondientes a su expediente de solicitud de pensión como “soldado de la República y el Imperio” francés, fechado en 1859, en los que se hace constar que fue conscripto desde los 13 años y que entró al servicio militar a los 21 años, viendo acción como fusilero de batallón entre 1806 y 1811. Fue herido gravemente en Sevilla, España, en ese último año. En ninguno de estos se indica que hubiese participado o que fue enviado como soldado de la expedición que arribó a la isla en 1802.

Pourçain nació el 7 de septiembre de 1784 en Verneuil-en-Bourbonnais, Allier, Auvergne, por lo que su ingreso al servicio militar tuvo lugar en 1805, tres años después de la llegada de la armada de Leclerc a Saint Domingue. Si como se presumía vino en ella, los documentos relativos a su requerimiento de pensión lo descartan de plano como padre de la primera generación conocida de Rancier en República Dominicana.

De Pourçain se tienen abundantes datos. Era hijo de Jean Rancier Chevalier (Nades, Allier, 1745-Verneuil, 1802) y Claudine Durare Brisson (n. Verneuil, 1777) y casó en Bransat, Allier, Auvergne, el 18 de agosto de 1812 con Madelaine Pariot Martin (1788-1858). Murió en su ciudad natal el 29 de agosto de 1872. Sus hijos fueron Jean (n. Verneuil, 1813), casado en 1840 con Marie Vacheron en Monetay-sur-Allier, Francia; Madeleine (Bransat, 1814-Verneuil, 1885), Pierre (n. Bransat, 1816), Marie (n. 1818, Verneuil) y Cahterine (n. Verneuil, 1820). Su ascendencia ha sido remontada documentalmente hasta el siglo XVII.

El matrimonio con una joven apellido Lafontaine del tronco de los Rancier dominicanos es igualmente otro dato nebuloso. De acuerdo con una carta del Dr. Juan Bautista Pérez Rancier a su hermano Luis Tomás Demetrio Pérez Rancier, fechada en La Laguna, Gran Canaria, el 24 de abril de 1958, su ascendiente del que no recordaba su nombre y del que no dudaba fuese un oficial de la expedición francesa, aunque no sabía si había permanecido en Haití o vuelto a Francia casó con una hermana de la esposa de un compañero de armas suyo de apellido Lamarche. El nombre de esa dama tampoco lo sabía, pero dijo que la conoció residiendo en Santiago, siendo beneficiada de una pensión del gobierno francés. Ese Lamarche es sin dudas el Mr. Lamarche que Carlos Larrazábal Blanco cita en el tomo IV de “Familias Dominicanas” casado con María Lafontaine.

Los primeros Rancier dominicanos conocidos fueron Felipe, Tomás y Alejandro Rancier quienes tuvieron además dos hermanas de nombre desconocido pero establecer el nombre de sus padres es harto difícil, pues se especula que nacieron en las tres primeras décadas del siglo XIX, período del que existen pocos archivos parroquiales y del Estado Civil. De ellos, el Dr. Pérez Rancier dice que Tomás murió en Santiago y que la fosa de su tumba fue la primera que se abrió en el cementerio de la ciudad, aludiendo al Cementerio Municipal de la 30 de Marzo. La tumba más antigua de este cementerio es la de Cipriano Mallol, fallecido en 1856, por lo que Tomás Rancier debió morir en o cerca de ese año. Santiago perdió sus archivos civiles y eclesiásticos durante el incendio ocurrido durante la guerra restauradora de 1863, lo que hace imposible todo esfuerzo por localizar cualquier documento relativo a su persona antes de esa fecha.

Si efectivamente el tronco de los Rancier dominicanos a quien el Dr. Pérez Rancier otorga el grado de capitán fue un francés llegado en la expedición de Leclerc, el mismo no fue el Pourçain Rancier hijo de Jean Rancier Chevalier  y Claudine Durare Brisson. Nuevos pasos tras la pista del tronco Rancier se dan ahora con la revisión de documentos contenidos en la “Guía de las fuentes de la historia de América Latina y el Caribe en los archivos franceses”, referidos al cuerpo expedicionario enviado a Saint Domingue. Ojalá que en un futuro pueda confirmarse la tradición oral. Y es que el origen de los Rancier, que se entendía definido, vuelve a ser difuso, quien sabe si ahora más que antes.

 

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