INSTITUTO DOMINICANO DE GENEALOGÍA, INC.

Cápsulas Genealógicas

 

SECCIÓN SABATINA DEL DIARIO Hoy

SÁBADO, 24 DE DICIEMBRE DEL 2016

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MAYOBANEX VARGAS Y VARGAS: IN MEMORIAM

Preparado por Carlos José de Jesús Guzmán Abréu

 

Cuando Mayobanex Vargas y Vargas llegó a las lomas de Constanza aquel 14 de junio de 1959 junto con un grupo de expedicionarios que con temple de acero habían decidido echar abajo la tiranía de Trujillo solo tenía 23 años. Este intrépido joven traía en su sangre la fragua de sus ancestros, aquellos pioneros que cien años antes habían refundado la desaparecida villa de San Antonio del Bonao.

Fue su antepasado Marcelino de Vargas Tavares, natural de Sabana Iglesia, Santiago, quien junto a Silverio del Rosario y Ramón García compraron, en 1822, al albor de la ocupación haitiana, derechos de tierra en el denominado Paraje del Yuna, en Bonao. A este trío se le unió más tarde, el 13 de octubre de 1836, el caballero José Columna Pichardo, quien pagó 50 pesos por sus derechos. 

Desde entonces, las familias de estos cuatro genearcas, vinculadas en incontables aristas, constituyen la piedra angular de la rancia sociedad de la Villa de las Hortensias.

Mayobanex Vargas y Vargas nació el 21 de febrero de 1936 y fue el segundo de ocho hermanos. Era hijo del conocido munícipe Juan de Jesús (Negrito) Vargas Mateo (1906-1996), quien había casado con su prima Isabel María Vargas Jáquez (1914-1978), proveniente del mismo tronco por vía paterna y descendiente de una familia mocana que llegó a Bonao a comienzos del siglo XX.

Sus abuelos paternos fueron Santiago de Vargas Almonte (1871-1950) y María Escálida Mateo, quien nació en Bonao hacia 1876. Esta pareja celebró su unión en Bonao el 19 de marzo de 1896. Por la vía materna era nieto de Marcelino Antonio de Vargas García (1893-1961) y Eufemia Elelcida Jáquez Abréu, quien nació en Moca en 1892. Estos abuelos celebraron su matrimonio en la villa de Bonao el 16 de febrero de 1914.

La siguiente generación de antepasados de Mayobanex Vargas y Vargas la constituyen, por vía paterna, el matrimonio formado por Marcelino de Vargas Tavares (Papá Sinino) y Ana Almonte Espinal, naturales de Sabana Iglesia, Santiago, quienes casaron en San José de las Matas el 5 de noviembre de 1856. Por la línea de su madre lo fueron Ramón Imán de Vargas Almonte (1860-1913) y Amalia de Jesús García de Peña (n. 1869), quienes se unieron en matrimonio el 13 de agosto de 1891 en la Villa de las Hortensias. A su vez, Marcelino de Vargas era hijo de Ramón de Vargas y María Tavares, en tanto que Ana Almonte, nacida en San José de Las Matas el 23 de mayo de 1838, era hija de Alejandro Almonte y Ramona Espinal. El tatarabuelo Alejandro Almonte fue hijo natural de Victoria Almonte y la tatarabuela Ramona Espinal fue hija legítima de Manuel Espinal y Francisca Pérez, quienes casaron en San José de Las Matas en 1832. Esta ascendencia serrana pone de manifiesto la extensión que en la región del Cibao tuvieron los apellidos materos.

La estirpe de Mayobanex Vargas y Vargas remonta por ambas líneas a los fundadores del Bonao moderno, Marcelino de Vargas Tavares y Ramón García, quienes junto a Silverio del Rosario y José Columna Pichardo forjaron a fuerza de trabajo tesonero la identidad de San Antonio del Bonao, combatiendo las más diversas batallas, apuntalando la Restauración de la patria, promoviendo la educación y el comercio, repudiando la injerencia extranjera, resistiendo al oprobio de la dictadura y legando generaciones de munícipes y ciudadanos que han descollado a través de la historia del municipio.

Mayobanex dejó descendencia con las señoras María Ambrosina Vargas Suárez, hija de Juan Vargas y Julia Suárez, y Kenia Batista.

Este héroe nacional, luchador sin descanso por la libertad de los dominicanos, llevó el sudor tesonero de sus antepasados hasta convertirlo en heroísmo, legándonos con su ejemplo revolucionario el prístino ejemplo de su compromiso en favor de todos los dominicanos.

Con su partida el pasado 17 de diciembre, el país perdió un prohombre, pero ganó sin dudas un referente moral para el resto de la existencia de sus ciudadanos.

 

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