INSTITUTO DOMINICANO DE GENEALOGÍA, INC.

Cápsulas Genealógicas

 

SECCIÓN SABATINA DEL DIARIO Hoy

SÁBADO, 6 DE JUNIO DEL 2015

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ALGUNOS VECINOS DE SANTO DOMINGO EN 1794  (2 de 4)

Preparado por Joan Manuel Ferrer Rodríguez

 

Por otra parte, a pesar de que el filón minero se había agotado desde tiempo atrás y los indicadores económicos y sociales sugerían la existencia de un estado verdaderamente calamitoso y de auténtico desastre, Santo Domingo aún continuaba operando como cabecera administrativa y judicial. Así, son tres los abogados de la Real Audiencia que aparecen en el instrumento:

Adrián Campuzano, doctor, hijo de Juan José Campuzano Polanco y Rosa Fernández. Tomó por esposa a Rosa Pérez Campuzano, hija de Ignacio Pérez Caro y María Catalina Campuzano.

Joseph de la Torre, licenciado.

Juan Ignacio Rendón, doctor, nacido en Cumaná, hijo de Luis Beltrán Rendón y Luisa María Dorsuna. Desposó en Cuba a María de las Nieves Zuazo, hija de Ambrosio José Zuazo y Juana Josefa Rodríguez de Medina.

En este mismo orden, como relatores del tribunal encontramos a los nombrados:

Joseph de Soto, doctor, esposo de María de los Ángeles Pérez de la Paz, hija de Blas Pérez de la Paz, natural de la isla Margarita, y de Olalla Godínez.

Francisco de Figueroa, doctor, hijo de Jerónimo de Figueroa Valcárcel y Magdalena Álvarez Girón.

Joseph Jacinto Ramírez, doctor, hijo de Manuel Ramírez y Úrsula González. Contrajo primeras nupcias con Juana Marcó, mallorquina, hija de Agustín Marcó y Gilabert y de Teresa Gómez. Luego, desposó a Isabel Franco Guridi, hija de Luis Franco de Acevedo y Antonia Guridi Coronado.

La función de escribano, entretanto, era ejercida por Joseph María Rodríguez, hijo de José Manuel Rodríguez, natural de Santa María de Puerto Príncipe y María de Belén Velazco.

Por demás, el cargo de alguacil mayor de la Audiencia lo ostentaba Nicolás Guridi, hijo de José Guridi y Rivero e Isabel de Frómesta y Balmaceda, quien se unió en sacramento a Juana Leoz Echálaz, hija de José de Leoz Echálaz y Manuela de Heredia

A seguidas, vemos que en el ramo del comercio marítimo predominan los extranjeros. A saber:

Pedro Pétreña, comerciante francés, propietario de una balandra de 60 toneladas. Esposo de María Méndez.

Antonio Caymaliños, comerciante, propietario de una goleta de 100 toneladas.

Simón de Jaúregui, comerciante navarro, propietario de una balandra de 60 toneladas. Hijo de Francisco Javier de Jaúregui y Ana María Huarte. Casó en Santo Domingo con Josefa de los Reyes.

Esteban Groz, comerciante, natural del Languedoc. Propietario de un bergantín de 100 toneladas. Casado con Juana de la Cal, hija de Jerónimo de la Cal y Catalina Sánchez Valverde.

Gabriel Espineli, propietario de una balandra de 50 toneladas.

Francisco Valcárcel, comerciante, propietario de una goleta de 40 toneladas.

María Pantoja, propietaria de una goleta de 60 toneladas.

Por el estado religioso figuran:

Juan Caravallo, del orden de San Francisco.

Joseph Tovares, presbítero.

Fr. Fernando Portillo, arzobispo, natural de Ciudad Real, hijo de Nicolás Portillo y Josefa Sánchez. Acaso el más acérrimo enemigo local de la república francesa, a cuyas autoridades odiaba, por considerarlas  ateas y regicidas.

Aún cuando el documento de marras no menciona a los oidores de turno, hemos optado por consignar sus nombres, en el entendido de que con ello contribuimos a ilustrar mejor el contexto histórico. Valiéndonos de fuentes subsidiarias, como la obra de Burkholder y Chandler,  hemos podido establecer que el cuerpo colegiado de la Real Audiencia estaba conformado por los oidores Pedro Catani, natural de Barcelona; Melchor Foncerrada, michoacano, y Manuel Bravo, ovetense. En tanto que el fiscal lo era Andrés Álvarez Calderón, peruano.

 

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