INSTITUTO DOMINICANO DE GENEALOGÍA, INC.

Cápsulas Genealógicas

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SECCIÓN SABATINA DEL DIARIO Hoy

SÁBADO, 10 DE MAYO DEL 2008

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EL MITO DE LOS "TRES HERMANOS"

Preparado por Julio Amable González Hernández

 

 

Una de las creencias más arraigadas entre muchas familias dominicanas es que descienden “de tres hermanos, de los cuales uno se fue al Sur, el otro al Este y el tercero se quedó en el Cibao”. Esta historia la hemos escuchado docenas de veces, con la variante de que uno se quedó aquí, otro se fue a Cuba y el tercero a...”.

 

Se han estudiado con relativa amplitud las migraciones que ha tenido la isla de Santo Domingo desde los primeros días de la colonia, sean estas en grupos y oleadas, o las constituidas por un inmigrante individual y aislado.

 

Como práctica general principio que aplica no solamente en República Dominicana el inmigrante llega a su nuevo destino en búsqueda de una mejor vida. Usualmente llega solo. De no ser así, su presencia corresponde a un plan de colonización, tales como los habidos en diferentes épocas de nuestra historia con los canarios. Estos, por ejemplo, si no llegaron solos, arribaron con sus esposas e hijos.

 

Los inmigrantes llegados al país en oleadas o grupos por lo general han observado una práctica completamente inversa al mito de “los tres hermanos”. Estos suelen llegar a un lugar o pueblo y permanecen en el mismo sino permanentemente por lo menos por un largo tiempo.

 

Es el caso de los canarios que poblaron a San Carlos, los árabes que llegaron a Santiago y otros pueblos del país, los judíos a Sosúa, los japoneses a Constanza y Dajabón, así como los húngaros que también migraron a Constanza.   

 

Todavía hasta el mismo siglo XIX, el hecho de emigrar, particularmente desde Europa, constituía una empresa algo riesgosa.

 

Sí se han dado casos de inmigrantes que después de haber llegado a su destino, mandaban a buscar a otro hermano, primo o sobrino, pero nunca para enviarlo a trabajar al otro extremo de la isla. Por lo general, este pariente se incorporaba a la empresa o negocio que el primer inmigrante había iniciado o desarrollado.

 

Este caso ocurrió con alguna frecuencia entre los españoles que emigraron a San Pedro de Macorís a fines del siglo XIX y con los tantos italianos que llegaron a Santiago y otros pueblos del país.

 

El inmigrante español que llegaba soltero, por lo general, se casaba con una criolla (dominicana). Sin embargo, en otros grupos migratorios se observa como tendencia en ese sentido que el matrimonio se realice con una paisana o coterránea, también recién emigrada. Es el caso frecuente, entre árabes, sirios y palestinos. 

 

Los estudiosos de la genealogía en República Dominicana todavía no han encontrado el primer caso de los míticos tres hermanos”, llegados como inmigrantes, y mucho menos su dispersión a distintos y remotos lugares de la isla.

En definitiva, la idea en sí misma es un tanto absurda y carente de lógica, sobre todo si se toma en cuenta que las migraciones de los legendarios "tres hermanos" siempre se sitúan en el contexto dominicano de los siglos XVIII y XIX, con las limitaciones y carencias de la época.

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