INSTITUTO DOMINICANO DE GENEALOGÍA, INC.

Cápsulas Genealógicas

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SECCIÓN SABATINA DEL DIARIO Hoy

SÁBADO, 10 DE SEPTIEMBRE DEL 2011

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¿CUÁNTOS PRIMOS TENGO?

Preparado por Julio Amable González Hernández

 

Con alguna frecuencia oímos la expresión: “mi familia es muy corta”. Ciertamente que no dudamos que así pudiese ser en casos muy contados, pero, ¿será que no conocen su familia quienes así se expresan?  En la medida en que nos remontamos a generaciones anteriores, a partir de los parientes colaterales es posible alcanzar, sólo hasta los padres de los tatarabuelos, por ejemplo, una cantidad inimaginable de personas con las que se tienen vínculos de consanguinidad. 

Para teóricamente calcular los posibles primos que una persona tiene, desarrollaremos un esquema con el cual estableceremos la cantidad de primos que esa persona pudiese tener.

Fijemos los siguientes parámetros para establecer un modelo matemático de cálculo de los primos directos, al mismo nivel y plataforma generacional. En este ejemplo, cada miembro de la familia tendrá sólo tres hijos, los cuales a su vez procrearán la misma cantidad de hijos. También asumiremos que no existe ancestro común alguno en siete generaciones.

Este modelo resulta muy conservador, ya que hasta la década de 1950 las familias promedio tenían de cuatro a seis hijos. Si nos vamos a las primeras décadas del siglo XX, las familias eran mucho más numerosas.

Veamos el ejemplo:

He nacido en los primeros años del siglo XXI, y para seguir con el modelo establecido, ya también nacieron mis dos hermanitos.

Mis dos padres, nacidos en el gobierno de don Antonio Guzmán, tienen a su vez dos hermanos cada uno, por lo cual tengo cuatro tíos. Estos a su vez me proporcionan 12 primos hermanos.

Si subo una generación me encuentro con los cuatro abuelos, nacidos cuando Trujillo celebraba su vigésimo aniversario en el poder, quienes tienen ocho hermanos, los que a su vez son mis tíos abuelos. Estos me generan 72 primos segundos.

Recién saliendo las tropas norteamericanas de nuestro territorio como producto de la ocupación del 1916 al 1924, estaban naciendo mis ocho bisabuelos, lo cual también me trae mis 16 tíos bisabuelos.  Estos a su vez me otorgan 432 primos terceros.

Cuando mataron a Ulises Heureaux y tomaba posesión el Presidente Wenceslao Figuereo, estaban naciendo mis 16 tatarabuelos y también mis 32 tíos tatarabuelos. Estos últimos me proporcionan 2,592 primos cuartos.

Mis 32 cuartos abuelos estarían naciendo hacia 1875, cuando era presidente Ignacio María González. De igual forma, mis 64 tíos cuartos abuelos, quienes a su vez son los ancestros de mis 15,552 primos quintos.

En los primeros años de nuestra vida republicana estarían naciendo mis 64 quintos abuelos y mis correspondientes 128 tío quintos abuelos, los cuales a su vez me generaron 93,312 primos sextos.

Estas cifras, que parecerían exageradas, no lo son. Al contrario, en muchos casos pueden quedar cortas.

¿Y si siguiésemos a la época de la España Boba?, o ¿a la de los primeros años de la colonia española?

Al más profundo, sagaz y agudo genealogista le es muy difícil, para no decir imposible, determinar cuántos primos tiene.

Ya en el plano práctico y personal, tengo muchos amigos, los cuales he tratados por décadas, por el hecho de que hemos tenido gustos o intereses comunes. Con el estudio de mis ancestros directos, y a su vez de sus descendencias, un buen día les he dado la buena noticia de que además de ser amigos, somos primos.

Otro caso singular es el de cinco miembros del Instituto Dominicano de Genealogía, quien escribe incluido, amigos en común por nuestra afición a la investigación genealógica, quienes, a través de nuestros hallazgos hemos encontrado que somos todos primos entre sí.

No en vano hemos estudiado la genealogía de los Presidentes y Primeras Damas dominicanas, habiendo encontrado muchos parentescos entre ellos mismos.

En conclusión, la investigación genealógica profunda pudiera llevarnos a la conclusión de que no hay “familias cortas”, sino desconocimiento de la misma.

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